El placer no es un pecado: reconectar con tu sensualidad es una forma de sanación
Durante siglos, se nos enseñó a ver el placer como algo peligroso, reservado, incluso prohibido. A muchas mujeres nos enseñaron que desear era malo, que la sensualidad debía esconderse, que el cuerpo era algo que debía ser moldeado, controlado… y no celebrado. Pero la verdad —una que llevamos en la piel, en el pecho y…
